¿Más tiempo para generar conversaciones de calidad con los pacientes?

Hace unos días publicamos un nuevo artículo: ¿Más tiempo para generar conversaciones de calidad con los pacientes?  en Avances en Gestión Clínica donde ponemos encima de la mesa algunos estudios sobre el tiempo que usan los médicos para atender a sus pacientes.

Los resultados de los estudios de Annals of Internal Medicine y Health Affairs dejan una conclusión muy clara, el tiempo dedicado a la pantalla del ordenador es mayor que el dedicado al paciente. Una consecuencia del cada vez mayor control de datos de salud del paciente. No obstante, esta situación genera una contradicción y es que los médicos tienen mucha más información que les permite afinar y ajustar el diagnóstico pero, por otro lado, no disponen del tiempo suficiente para atender correctamente al paciente. Este, a su vez, se siente poco escuchado y el profesional desarrolla un sentimiento de frustración; además del más que probable síndrome de burnout.

Mejoras en la organización para una mejor Experiencia Paciente

Una posible solución la vemos ya en la atención primaria, que forzadamente pero con buenos resultados, ha derivado parte de las tareas hacia el personal de enfermería, trabajo social, farmacia o terapia clínica… ¿Y si ese es un buen camino para andar? Si se analiza el flujograma operativo de la atención primaria, se ve claramente que no siempre debe intervenir el médico ya que su expertise no es necesaria en determinados puntos.

No obstante, al dedicar tiempo a estas tareas es cuando aparece buena parte de la insatisfacción del profesional porque no puede dedicarse al área donde realmente puede aportar valor añadido al servicio: atender al paciente.

Incorporar asistentes o auxiliares médicos más formados y preparados para suplir la presencia del médico en algunas tareas puede tener muchos beneficios. Parece evidente que una propuesta como esta genere rechazo por parte de algunos gestores sanitarios ya que pueden considerar que el médico tendrá un asistente personal que le libere de tareas pesadas.

La figura del medical assistant que se propone no es alguien que sigue al médico a todas partes para ayudarle, porque sus funciones están plenamente enfocadas al paciente, por lo que podríamos hablar de un patient assistant. El objetivo de este profesional es transformar al paciente en un agente activo de su proceso de curación o de su propia salud.

Así pues, la consulta pasaría a estar formada por tres personas: el médico, el paciente y el patient assistant, en un formato de entrevista colaborativa en el que el objetivo siempre es el paciente. Este planteamiento tiene la consecuencia que esta tercera figura es la que se puede encargar de trabajos más burocráticas como las recetas o la petición de pruebas. Además, el paciente gana también una persona de referencia para resolver dudas durante todo su proceso. La American Medical Association nos ofrece una checklist de las funciones que realiza este perfil a medio camino entre las tareas administrativas y clínicas:

Antes de la visita

  • Revisar la HCE y el cuestionario previsito del paciente (si existe).
  • Recopilar los resultados de las pruebas que se hayan realizado al paciente y, en su caso, imprimir copias para compartirlos con el propio paciente.
  • Compilar datos relevantes para la visita: información de urgencias, hospitalización, consultas, etc.

Durante la visita

  • Ir a buscar al paciente a la sala de espera para darle la bienvenida.
  • Identificar el motivo de la visita y ayudar al paciente a definir prioridades.
  • Conciliar la medicación.
  • Revisar alergias.
  • Actualizar necesidades de screenings e inmunizaciones según protocolo.
  • Efectuar un seguimiento del estado de los síntomas de cronicidad.
  • Dar información de las voluntades anticipadas según protocolo, en su caso.
  • Dar pautas de autocuidado y prevención (dejar de fumar, pérdida de peso, etc.).
  • Realizar tests de síntomas.
  • Preparar al paciente para el examen médico.
  • Introducir al paciente en el funcionamiento de la consulta si se trata de un paciente nuevo.
  • Briefing al facultativo con la información básica tratada en consulta.

Durante la consulta con el doctor

  • Se queda en la consulta para la introducción de datos en la HCE (el paciente nunca se queda solo en la consulta).

Al final de la visita

  • Imprimir y revisar el resumen de la visita con el paciente (medicación, próximos pasos).
  • Entrega de materiales de soporte (en su caso).
  • Dirigir al paciente al portal de salud (en su caso).
  • Programar la próxima visita o pruebas según lo que establezca el protocolo o haya especificado el facultativo.
  • Programar derivaciones a otros especialistas.
  • Comunicar la información de contacto por si el paciente tiene dudas o preocupaciones una vez ha dejado el centro.

Como apunte final, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos ya ha vaticinado un crecimiento de un 29% de la figura del medical assistant hasta el año 2022, una cifra muy superior a la media del crecimiento previsto para otros perfiles.