La decisión compartida: la punta del iceberg

La decisión compartida es uno de los elementos que demuestran que una organización médica tiene al paciente en el centro de sus decisiones, es decir que aplica el ya más que conocido Patient First. No obstante, tal y como explicamos en el artículo La decisión compartida médico-paciente: la punta del iceberg, publicado en Avances en Gestión Clínica, existen algunos elementos que dificultan o impiden la implementación de esta nueva cultura de la gestión, que toca tanto las relaciones personales como los fundamentos de toda la estructura de la organización. Se trata de un elemento estratégico y debería tratarse como tal, es decir, con la implicación de todos las áreas de la empresa. Hablamos de un aspecto que toca la parte retributiva así como protocolos de gestión del talento dentro de la organización, cambios en los espacios físicos, entre muchos otros.

Una planificación errónea de la agenda puede provocar una mala atención profesional hacia el paciente. O bien, se le puede mostrar la mejor atención telefónica pero esta no servirá de nada si el hospital o la clínica no es capaz de darle una cita en un tiempo razonable. Otro elemento interesante es la incorporación del paciente dentro de los sistema de mejora continua de la organización, algo que no sucede casi en ningún centro, aunque nos pasemos el día hablando del “empoderamiento” del paciente.

Existen algunos puntos clave que hay que tener siempre en cuenta. Uno de ellos es el trabajo en equipo, imprescindible a la hora de fomentar los cambios o implementar un sistema de mejora continua dentro del hospital o clínica. Esto también significa que los pacientes y su entorno, casi siempre familiares, deben formar parte del engranaje que permite desarrollar este avance constante.

Otro elemento altamente destacable es la creación de indicadores que permitan analizar todos los puntos del proceso asistencial del paciente y captar sus experiencias y la de los profesionales del sector médico.

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