El propaciente: el nuevo paciente superinformado

Prosumidor y “propaciente”: los “profesionales” del consumo

El personaje de moda en el entorno online es el propaciente o “prosumidor”, es decir, el consumidor potencial de un producto o servicio que, gracias a su dominio de las herramientas y recursos online, se nutre de gran cantidad de información que le ayuda a tomar una decisión de compra. El prosumidor, ante una necesidad, estudia el producto que necesita, compara todas las marcas que lo ofrecen, encuentra dónde puede adquirirlo a menor coste, conoce la opinión de personas que ya lo han comprado, para finalmente, tomar por si mismo la decisión que cree adecuada. Se convierte en un “profesional” del consumo.

En el ámbito de la salud, ocurre algo parecido, pero con matices importantes. Cada vez más, profesionales del sector médico nos comentan su sorpresa al atender a pacientes “autodiagnosticados”. Estos pacientes, ante una dolencia, lo primero que hacen es buscar información en la red (diccionarios online, blogs, foros de discusión médica). Podriamos definir a estas personas como “propacientes”.

El propaciente
El propaciente, ante una dolencia, lo primero que hace es buscar información en la red. Imagen: Lacocomedic

Como podemos ganarnos al “propaciente”

Un estudio de Pfizer publicado en 2010, apuntaba que un 80% de los internautas recurrían de forma sistemática a la red para informarse sobre temas médicos que le afectaban. Actualmente, esta cifra habrá aumentado.

Esta realidad plantea diversos problemas al médico:

  1. Desconfianza: Cuando el paciente viene supuestamente “informado”, puede llegar a desconfiar del diagnóstico del profesional. En este sentido, podemos afirmar que un “propaciente”, estará más predispuesto a buscar una segunda opinión en otro centro que le dé una respuesta acorde con sus expectativas.
  2. Miedo: La información que ha encontrado un paciente en internet, puede afectar de forma importante a su estado anímico. La salud es muy importante para el paciente.

Como podemos ganarnos al “propaciente”

  1. Conociendo lo que está pasando en internet
    Dedicar un tiempo a navegar, consultar información, entrar en foros y comunidades médicas, para tener una idea de por dónde van los tiros. Si sabemos qué tipo de información sobre nuestra especialidad se mueve en internet, más fácil será empatizar con el propaciente.
  2. Divulgando conocimiento médico propio (y certificado) en internet.
    Publicando información sobre nuestra especialidad y “esparcirla” en la red. Compartir nuestro conocimiento y expertise. Publicar nuestras recomendaciones sobre prevención, detección precoz, diagnóstico y tratamiento. Crear un blog, o publicar en foros relevantes. Existen diversas iniciativas cuya finalidad es “acreditar” contenido médico publicado online. Estos proyectos permiten utilizar un “sello de garantía” en nuestras webs, que garantizan que la información médica publicada es veraz. (Organización Médica Colegial, Web Médica Acreditada)
  3. Haciéndonos más visibles en internet
    Hacer todo lo que esté en nuestras manos para que el propaciente nos encuentre en internet cuando busca información sobre su dolencia (SEO, Adwords, SEM, cross linking). Está claro que el propaciente está muy informado, pero lo más probable es que no empezará ningun tratamiento sin una visita previa a un médico o especialista. Tenemos que conseguir ser una opción en su mente.
  4. Tratándolo adecuadamente
    La visita médica es crucial. Es normal que el propaciente genere al médico cierta incomodidad, ya que puede amenazar su legitimidad. Sin embargo, debemos aceptar este nuevo tipo de paciente en nuestro día a día, y estar preparados para atenderle adecuadamente, para reorientarlo, rebatir sus prejuicios y aconsejarlo del mejor modo posible. Debemos ganárnoslo como paciente, fidelizarlo y convertirlo en prescriptor (en EEUU ya se habla de pacientes “embajadores”…).
  5. Informándolo
    Facilitándole información (folletos propios sobre patologías, sobre prevención y detección precoz), invitándole a recibir nuestro newsletter o a seguir nuestro blog.

En definitiva, debemos aceptar que actualmente, y cada vez más, los profesionales de la salud ya no son la única fuente de información médica de que dispone el paciente, y esta realidad implica una nueva forma de dirigirnos y atenderle.

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